Domingo indiferente por la tarde

Las laderas distantes dejan ver el verde exultante
la lluvia frenética amenaza con borrar las pisadas en la tierra
en un dia ordinario y al mismo tiempo extraordinario,
entre tantos reflejos citadinos, el cielo con su azul eterno
nos divide de nuevo entre alma y cuerpo
alma la naturaleza, cuerpo las ciudades plagadas de procesos
entre el anochecer y el atardecer, las aves juegan a regalarnos musica
las hojas del parque mueren en un tropel interminable
mientras la indiferencia concomitante del aire
nos regala pensamientos, aromas de bosques apartados
quizas de anhelos, otros tiempos, otros lugares...

