Frio y neblina en la ciudad indiferente.
Por supuesto hace frio y las nubes cargadas de sus lagrimas ensombrecen a cada momento el panorama,
todo se antoja gelido y la realidad se difumina en los pocos espacios calidos que aun quedan en la ciudad,
hoy se abrio paso el invierno entre nosotros y ya dificilmente se irá, los días van de nuevo a transitar
ante esta gravedad incontrolable, ante estos acontecimientos, de uno tras otro incertidumbre,
de uno tras otro miedo...
Por supuesto la divergencia intangible se degrada poco a poco mientras los momentos se harán mas amplios
y el silencio a cada instante será menos roto, mas efimero, como una explosión en medio de la nada.
Por supuesto nos encontraremos resurgiendo como volcanes,
mientras cada bocanada de oxigeno será imprescindible, cada misterio se hara mas insondable
entre los que afronten estos tiempos sumidos en las neblinas, en las lluvias irridiscentes
y en la contrastación omnipresente dentro de la cual, cada ser humano podrá si asi lo presiente,
enfocar el alma, mientras la ternura y la gravedad instantanea se degradan en el espacio natural del invierno
y en el tiempo que pasa, suicida en la recondita distancia.
Y que decir, de ti, nada.
Segundos agonizantes de Terceros.

